Eso es, mis vacaciones están llegando a su fin. Y como no, voy a celebrarlo comentado ciertos asuntillos religiosos. Siete de julio San Fermín, pues eso, en el chupinazo se ha declarado una persona agnóstica y ha dicho viva las fiestas de San Fermín. Realmente es agnóstico porque si lo es no se porque le da un viva a una fiesta santoral. No por el simple hecho de ser agnóstico no quiere decir de que puedas o no puedas celebrar lo que te de en gana ya seas religioso o no. O sea, que el sentimiento religioso se lleva en el interior, es decir, esto me lleva a acordarme de un episodio de Los Simpom en donde Lisa se hace budista, sale Richard Gere, la tientan con un pony de mentira (Ralf y Milhouse), Lisa no quiere celebrar la navidad; esto me lleva a decir de que penséis, el camino hacia la sabiduría es muy duro.
El otro asunto que quiero exponer se refiere a la siete, teleladrillo o como queráis llamarla. Este fin de semana la cadena de todos se ha convertido en un maratón rachinger Z con el bouitila de telonero. Los murcianos lo esperamos o no. Supongo que la gente de bien de toda España haya ido a Valencia. Esa juventud tan loca (en el sentido de que cantan y gritan) que sale en el parte que feliz que es. Padre nuestro que estas en el cielo, santificado sea tu nombre, venga con nosotros tu reino, hágase tu voluntad así, en el cielo como en la tierra. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdónanos nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, y nos no dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
AMÉN.
08 julio 2006
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