Ciudad de locuras, dígame. Dieciocho murcianos discapacitados no pueden entrar a Marina D'or. Parece ser que necesitaban realizar una reserva.
Y una vez ahí y al ver que tenían algún tipo de discapacidad se le ablandaron los corazones a los Marinos d'or, pues no. El dinero es una herramienta muy poderosa. Es normal construir una brutal, gigantesca, monumental playa artificial a varios kilómetros de la costa.
Que ha sido del almendro con chicharras como ruido de fondo.
02 junio 2006
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